Exposición sobre los orígenes e inicios químicos elaborada en conjunto para la asignatura Química Electiva por Abraham Contreras, Diego Cuevas, Daniel E. Gallardo y Elías Sáez en abril del 2010.
Introducción
Cuando hablamos de la química, nos referimos a una materia relativamente reciente. Por definición, conocemos que es la "Ciencia que estudia la estructura, propiedades y transformaciones de la materia a partir de su composición atómica." Sin embargo, desde la creación de la vida y tal vez inconscientemente, el hombre ha estado relacionado a diario con ella, y en base a observaciones, ha logrado realizar maravillosos descubrimientos que han revolucionado y evolucionado la calidad de vida de toda la humanidad. Durante el presente trabajo, nos transportaremos a los albores de la humanidad y descubriremos los más importantes de estos acontecimientos, refiriéndonos a ellos desde un punto de vista científico, mostrando su importancia histórica e identificando, de esta forma, los orígenes de la química; la ciencia que explica los fenómenos de la vida cotidiana.
La importancia del control del fuego
El fuego fascinó a la humanidad durante siglos. Un rayo, alguna erupción volcánica, el sol mismo generaba esa misteriosa flama luminosa y calurosa. Por eso, el día en que el ser humano pudo controlarlo significó un enorme punto de inflexión en la evolución cultural, pues trajo consigo una serie de enormes beneficios que daban al poseedor de tal "maravilla" un poder sobre el resto de los seres vivos. A continuación enumeraremos algunos de ellos:
Mejora de las condiciones de vida: El poseer una fuente de calor controlable mejoró ostensiblemente las condiciones de vida; las bajas temperaturas del ambiente ya no representaban un problema insuperable.
Cambios en la rutina: Gracias al control de la luz, la actividad ya no quedaba restringida a las horas diurnas.
Mayor seguridad: La mayoría de los mamíferos e insectos evitaban el fuego y el humo, dando mayor seguridad y protección contra animales salvajes a las comunidades humanas.
Mejora de la nutrición: La incorporación de proteínas e hidratos de carbono cocidos a la dieta alimenticia significó un enorme aumento de la vitalidad que permitió la proliferación de la raza al aumentar la tasa de natalidad de la población. Además, al cocer los alimentos, estos contendrían menos organismos patógenos y serían más fáciles de digerir. Esto provocó la mejora de la salud de la población, disminuyendo la mortalidad y mejorando las condiciones generales de vida.
Desarrollo de nuevos materiales: El control del fuego resultó imprescindible para el desarrollo posterior de la metalurgia, la madera, el carbón, el adobe y muchos otros materiales utilizados para las grandes estructuras de la antigüedad.
Desarrollo de nuevas herramientas: La simple observación de que la punta del palo, con que se removían las brasas de una fogata, se carbonizaba y ganaba dureza, convirtiéndolo en arma de caza más eficaz, fue el principio de la aplicación del fuego como generador de técnicas.
Los primitivos controladores del fuego ya poseían nociones básicas sobre la combustión pero estas eran basadas solo en la observación y experiencia previa. Sabían que para provocarla se necesitaba un combustible y un comburente aunque no tenían la más mínima idea sobre el concepto; sabían que se necesitaba "algo" para quemar a la vez que soplaban aire al intentar originar fuego mediante la fricción.
Gracias a sus importantísimos beneficios, el control del fuego se convirtió en una herramienta indispensable e imprescindible para la vida humana a través de toda la historia hasta la actualidad.
Si bien el control del fuego significó un enorme avance en las técnicas alimenticias, todavía había mucho para descubrir. El hombre comprendió que podía obtener placer y abstenerse de la realidad mediante el uso de cierto tipo de bebidas y que mediante el empleo de ciertas técnicas podía hacer que sus alimentos se conservaran en buen estado por mucho más tiempo.
El origen de las bebidas fermentadas debe buscarse en los albores mismos de la vida humana. Según algunos autores, la miel de abejas silvestres aguada y abandonada a sí misma, debió ser la primera bebida fermentada. En una etapa no mucho más avanzada, debió seguir la elaboración del vino. La Biblia recuerda a Noé embriagado con el vino hecho de su propia vid:
[Inmediatamente] después [del diluvio], comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó...Génesis 9.20-21
El fenómeno de la fermentación debió llamar la atención del hombre desde las épocas más remotas, pero, si bien sabían cómo provocarla, y dominaban conceptos básicos como la influencia de los factores temperatura y tiempo, no podían dar una explicación, ni lejanamente probable sobre este fenómeno, y su realidad quedó envuelta en los velos del misterio hasta mediados del siglo XIX.
La descomposición de los alimentos representó desde siempre un problema para las incipientes poblaciones humanas, y si bien la cocción de ellos, facilitada por el control del fuego, permitía almacenarlos por algunas horas más, estos no tardaban en entrar en putrefacción. Es por eso que la búsqueda de alternativas dio origen a interesantes soluciones, algunas de las cuales se continúan utilizando en sus principios básicos en la actualidad.
Hace tres mil años, los incas ocupaban —por supuesto, sin saberlo— el proceso de la liofilización para conservar sus patatas. Estas eran extendidas en las altas cumbres para exponerlas al sol durante el día y al frío congelador durante la noche, evitando la germinación de brotes en los tubérculos y facilitando la posterior rehidratación. Así hacían lo que ellos llamaban "chuño", sin saber que estaban utilizando de forma rudimentaria una operación de secado en estado congelado, desarrollado industrialmente recién en los años 50.
Otras civilizaciones de la antigüedad introdujeron la salmuera (agua cargada de sal) y el vinagre como conservantes, inventando el escabechado. El cloruro sódico y el ácido acético fueron los primeros aditivos alimentarios conservantes de la Humanidad, además de los ácidos benzoico y sórbico existentes en algunas especias, como la canela y el clavo, utilizadas por ancestrales civilizaciones orientales y recién descubiertas por el mundo occidental gracias a los viajes de Marco Polo durante el siglo XIV. El principio es el mismo. Los antiguos habitantes del planeta, gracias a la detenida observación de los procesos naturales, sabían cómo conservar sus alimentos pero no podían explicar los complejos procesos químicos detrás de estos fenómenos.
Inconscientemente, la química estaba involucrada, tanto de la vida diaria de los antiguos habitantes de nuestro planeta, como en su muerte.
Para las antiguas comunidades humanas, la presencia de una enfermedad estaba directamente relacionada con fenómenos sobrenaturales como las acciones de demonios o encantamientos debido a faltas cometidas por el enfermo. Por ello, la medicina estaba muy ligada a la religión y a la magia, y se ejercía mediante rituales que incluían plegarias, fórmulas mágicas, golpes y estados de trance del curandero.
Pero no siempre los métodos utilizados por estos pueblos eran tan ineficaces como nos parecen hoy en la actualidad. Según las investigaciones, se ha descubierto que en estos rituales se incluían métodos básicos de antisepsia (eliminación de microorganismos patógenos) mediante la combustión de cierto tipo de hierbas. La desinfección se realizaba mediante el uso de fluídos a altísimas temperaturas, como la manteca en estado de fusión, los que también servían para detener hemorragias. Además, era común el uso de termitas para suturar las incisiones y, sobre todo, la práctica de la sanación mediante distintos tipos de plantas medicinales.
Muchas veces los rudimentarios métodos medicinales fracasaban y el enfermo moría. Pero aún así, la química no dejaba de relacionarse con él. Los distintos métodos de sepultura aplican procesos químicos con el objetivo de conservar los cadáveres y darle un descanso honroso al difunto. Entre ellos destaca el embalsamamiento egipcio, conocido comúnmente como Momificación. Después de la extracción de las vísceras (órganos), los cadáveres eran untados con distintos ungüentos, dependiendo de el estatus social del fallecido. Entre ellos, podemos mencionar el natrón (clase de sal carbonatada), la resina, la mirra, vino de palma e incienso. Estos métodos muestran su efectividad mediante los descubrimientos arqueológicos modernos, donde momias de tres mil años de antigüedad son encontradas en perfecto estado de conservación. La química una vez más cumplía el objetivo de los antiguos moradores del planeta.
Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha desarrollado la capacidad de crear, tanto grandes estructuras como pequeñas pero indispensables herramientas de trabajo. Pero, para hacerlo, necesita materiales de calidad acorde al trabajo a realizar. En su desarrollo y evolución, la química es protagonista, una vez más.
El uso de distintas clases de herramientas y armas ha caracterizado al ser humano y, por ello, su preocupación por la evolución y mejora de ellas ha sido constante. El control del fuego permitió incursionar en un campo nunca antes explorado: la metalurgia. Los antiguos humanos descubrieron que podían reemplazar sus frágiles armas y herramientas de piedra por resistentes metales forjados. Así, se descubren los yacimientos de cobre, oro, plata y posteriormente hierro. De esta forma, fue posible crear nuevos tipos de artefactos según las necesidades de la vida cotidiana.
Pero, a pesar de la evidente mejora en relación a los artefactos de piedra, algunos de estos materiales, como el hierro, son poco resistentes a reacciones químicas como la oxidación, por lo que se dañaban con mucha rapidez. La química logró solucionar el problema y, mediante aleaciones, el hombre creó materiales muchísimo más resistentes tales como el bronce (mezcla de cobre y estaño) y formas primitivas de acero (mezcla de hierro y carbono). Por medio de ellos, se crearon grandes civilizaciones y se conquistaron imperios y, aunque no se sabía nada de fórmulas ni el concepto de "aleación", el ser humano de la época conocía perfectamente el funcionamiento de la metalurgia.
Otro campo de desarrollo que ha acompañado al hombre desde la antigüedad es el de la cerámica. Sus orígenes datan de la prehistoria, cuando el hombre descubrió que los recipientes hechos de arcilla cambiaban sus características e incrementaban su resistencia frente al agua si eran calentados sobre el fuego. Para controlar mejor el proceso se desarrollaron diferentes tipos de hornos. En Egipto se descubrió que, recubriendo la superficie con mezclas de determinados minerales, ésta se cubría con una capa muy dura y brillante, el esmalte, cuyo color podía variar añadiendo pequeñas cantidades de otros minerales o las condiciones de aireación en el horno. Estas tecnologías se difundieron rápidamente y permitieron el desarrollo de distintas clases de objetos que facilitaban la vida diaria de las antiguas poblaciones humanas.
De esta forma podemos apreciar el enorme aporte de la química a los materiales y, mediante ellos, a las construcciones, armas y utensilios usados a diario en la antigüedad.
Hemos repasado los orígenes de la química y descubierto que esta se encontraba mucho más íntimamente ligada a la vida cotidiana en los albores de la humanidad de lo que comúnmente se podría pensar. A pesar de no comprender el por qué ocurrían cierto tipo de reacciones, los antiguos sabían desencadenarlas y aprovecharlas para su propio beneficio. De esta forma, el control del fuego, la fermentación alcohólica, la conservación de los alimentos, la medicina rudimentaria, el proceso de momificación, los orígenes de la metalurgia y la cerámica nos muestran que la química es mucho más que fórmulas y reacciones, es la explicación de los fenómenos de la vida cotidiana.
Las ciencias aplicadas no existen, sólo las aplicaciones de la ciencia.
Louis Pasteur


1 comentarios:
olas.....te quedo muy weno e interesante tu blogs...tu sistema didactico me sigue impresionando bye bye ...visitame... http://unfuturoproximo.blogspot.com/
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